TRES PASOS PARA EVITAR LA DESCOMUNICACION EN LA WEB

3 Jun
(por Consuelo L. Llopis)

Actualmente, se está inmerso en un cambio en la comunicación de contenidos. Sin embargo, esa libertad total de que se dispone en la Web para su divulgación, se efectúa de manera muy ligera. Se utiliza la Web como herramienta de comunicación pero se convierte en herramienta para la “des-comunicación”.

Se está,  en absoluta in-comunicación más que en comunicación. Y esto es así porque  las empresas e instituciones se limitan al  2.0, sin pensar si conocen el usuario,  lo que esta haciendo, si es necesario ponerse a su altura y hablar en su lenguaje. Y lo que es más importante: se han olvidado de que son personas.

 Actualmente la Comunicación 2.0 es el medio principal para la difusión empresarial dejando al margen otras  formas. Pero, ¿se utilizan correctamente? o ¿las empresas u organizaciones se dejan arrastrar por  las masas?

Esta libertad de divulgar contenidos que aparecen habitualmente en sitios Web, sin temor alguno, oculta algo importante: por quién y para qué lo hacemos. Las empresas se han lanzado al mar de Internet como afirma Sergio Ortega Santamaría, profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad Pontificia de Salamanca, sin plantearse “por qué debían estar ahí”, el Internet no obliga a nadie a estar, sin embargo “decidieron que tenían que ser escuchados, entendidos, pero nunca pensaron por quien ni para qué. ¿Cuantas empresas, instituciones, medios, han decidido sacar a la luz su sitio Web sin pensar en la eficiencia del medio?”

Pensar que con sólo “estar” en un sitio Web y en las redes más visitadas, se esté haciendo la mejor política informativa respecto al contenido de trabajo, no es del todo efectivo. Habría que preguntarse si realmente se está llegando al público objetivo y si los contenidos publicados son susceptibles de interés informativo para quien los lee.

 Existen tres elementos que pueden ayudar a dar respuestas a estas cuestiones.

(I) En primer lugar el usuario, llamado también consumidor, cliente, audiencia, en definitiva el receptor hacia el que el iba todo lo que se hacía, escribía o decía. Hoy, que lo esencial es el usuario,  que se hace todo por y para él, resulta que se le conoce menos que antes. Gran paradoja. No se sabe cuales son sus inquietudes y sí realmente conocen nuestra empresa o institución. Y el usuario, por otro lado,  no asimila rápidamente el lenguaje digital ni los contenidos.

(II) En segundo lugar el mensaje, antes había una elaboración de mensajes específicos para el receptor al que iba dirigido, ahora, se lanzan contenidos sin mensaje, de manera continua. Por otro lado, existen sitios Web empresariales con escaso contenido, casi nulo, con la filosofía de que si quieren saber más de ellos escriban en el formulario, más que atraer al consumidor lo repele. Y lo grave es que piensan que lo están haciendo bien.

(III) Por último el medio, su elección era esencial para llevar el mensaje al receptor-usuario de manera eficiente. Actualmente, no se piensa si utilizar la Web como canal de comunicación es  eficaz  o no, para la identificación con el usuario y el mensaje. Simplemente se lanza y luego se analiza.

Por lo tanto hay que reconocer, para salvar los errores, que la comunicación 2.0 no ha conseguido todavía unir a estos tres conceptos, esenciales  usuario, mensaje y medio. Principalmente por esa ausencia de mensaje, desconocimiento del lenguaje multimedia por parte del consumidor y elección del medio adecuado para su difusión.

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