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Juan Palomo y la búsqueda de la divulgación perfecta

17 Nov

Una cosa es cierta, cualquier empresario sabe que tiene que divulgar y dar a conocer su negocio y su producto o servicio. Lo sabe. Pero, ¿lo hace?

También es cierto que el auge de las redes sociales y su penetración en nuestras vidas ha hecho que muchos empresarios se conviertan en expertos en marketing y en comunicación, de contabilidad, de protocolo, de gestión de eventos, y de muchas cosas más. Vamos, que nos convertimos en Juan Palomo… Yo me lo guiso, yo me lo como.

Lo que pasa es que ser un maestro “one-man band” requiere de saber uno lo que se hace, de aprendizaje y entrenamiento, y no de hacer un curso de Facebook o de twitter, de armónica o tambor.

Mujer orquesta - one-man band

El marketing y la comunicación es como una orquesta en sí misma y no vale pretender que se ha nacido sabiendo. Como sabemos, niños prodigios los hay pero hay pocos. El resto de los mortales necesitamos aprender o pedir ayuda -cosa esta última que parece que nos cuesta, sobretodo cuando hay que pagar, y dado que parece que esto no va con el carácter español, y en tiempos de crisis esto es más un sálvese quien pueda, aquí os dejo unos  conceptos sencillos que os puede ayudar a la hora de gestionar vuestra comunicación empresarial.

 


 

La economía empresarial o el Marketing han bebido durante mucho tiempo de muchas disciplinas y ha creado “saco” de herramientas y conceptos para desarrollar nuestro negocio y nuestro mercado. Mucho de este trabajo tiene su origen en disciplinas como la sociología y la psicología, y también se puede aplicar para la comunicación empresarial (que muchos incluyen también dentro del capítulo de marketing -pero esta es otro debate).

Los estudios de mercado tienen su origen en los estudios etnográficos. La entrevista etnográfica más concretamente no ayuda a conocer sobre el comportamiento de las personas en contextos concretos, a entender los códigos de comportamiento humano, sin sesgos ni prejuicios. Sirve para evitar ese comentario que oigo día sí y día también: “eso a la gente no le va a gustar” o “eso no lo va a comprar nadie” o “eso le gusta a todo el mundo”. Porque ¿quién es la gente o quién es el mundo o quién es nadie? ¿Soy yo y la gente de mi alrededor, la gente culturalmente o contextualmente cercana a mí?

Pues bien, una entrevista etnográfica o un estudio de mercado bien realizado y planificado puede ayudar tanto a identificar nuestro segmento de mercado como a conocer qué contenidos y mensajes son más adecuados para ese (u otro) segmento. Incluso podemos llegar a darnos cuenta de que nos hemos equivocado de segmento y/o de propuesta de valor.

El efecto Halo se usa en marketing para crear productos o servicios atractivos a nuestros ojos para que nos parezcan mejores y más fiables. Es un efecto que viene a explicar los prejuicios que como humanos tenemos ante lo bonito y lo feo. A lo bonito le asociamos características positivas y a lo feo le adjudicamos características negativas.

Si os interesa el concepto, Edward Thorndike fue el primero que acuñó el término por allá por 1920. Decir que Thorndike era profesor de psicología y estudió cual era el efecto de este “prejuicio” y su correlación con cualidades de los oficiales del ejército.

Otro de estos conceptos de marketing es la familiaridad, que se definiría como la relación de conocimiento o intimidad que se tiene con alguien o con algo con lo que se trata con frecuencia.

Desde mi punto de vista, la literatura de economía empresarial -marketing, no trata demasiado bien este concepto. Después de explorar el efecto de la familiaridad, yo llego a la conclusión de que es un efecto que tiene su causa en la generación de ese trato con algo o con alguien con frecuencia, “cotidiana vitae”.

Una persona anciana que ha estado viviendo toda su vida en su casa, sabe perfectamente donde tiene cada cosa. Esta “familiaridad” con un entorno se usa en algunas residencias de mayores en las que se “replica” la habitación de estas personas para evitar un choque emocional por el cambio.

Podemos desarrollar nuestro mercado incipiente desarrollando precisamente esta familiaridad, es decir, generando ese trato frecuente con nuestra marca o producto: “cotidiana vilescunt”.

Keep Calm and Focus on familiarizing

Sé lo que estais pensando: “que eso lleva tiempo”. Obviamente. La familiaridad no se consigue de la noche a la mañana. Pero a través de un trabajado plan de comunicación se puede conseguir que en el medio plazo parezca que nuestro producto o servicio haya estado ahí toda la vida. ¿O no nos pasa eso ya con marcas de creación muy reciente?

Eso lo consigue un plan de comunicación bien trabajado, planificado y presupuestado. Sí, presupuestado. ¿O hay alguien todavía en la sala que después de invertir en desarrollar su producto, piensa que no tiene que invertir en comunicación y difusión?


 

Para acabar, os dejo una reflexión de un consultor de banca amigo mío:

“Lo puedes hacer tú, o lo puedes hacer bien y hacerlo conmigo”.

 

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¿Por qué decimos Comunicación cuando queremos decir divulgación?

4 Feb

Comunicación y divulgación

Por Consuelo López Llopis

www. comonocomunicacion.es

El concepto de Comunicación está de moda, lo hemos convertido en el comodín léxico de nuestra vida y se utiliza de manera diversa para definir diferentes actividades. Tanto en el ámbito personal como en el profesional, denominamos a “todo” comunicación, para la relación entre personas o animales; como instrumento de la empresa, en la que le ponemos además apellidos como empresarial, corporativa, interna y/o externa. En el Marketing, va acompañada de producto, de servicio, integrada; en acepciones de  las nuevas tecnologías: on line, off line y, ahora le ha salido un novio llamado “Canal”  para definir su situación las redes sociales.

Si volvemos a su origen, la comunicación en su concepto es la relación entre personas o entre animales, de esta manera se obtiene “comunicación” respecto a su entorno y pueden compartirla con el resto. Sin embargo, existe una diferencia entre ambas relaciones: la capacidad de pensar. El raciocinio, o la capacidad de pensar, es lo que  diferencia el comportamiento humano, en cierta manera, del comportamiento de los animales. Y de esta diferenciación surge otro concepto que hace que la Comunicación se convierta en  Información.

Según Luka Brajnovic (1991),  periodista, profesor y teórico de la comunicación, “casi toda Información necesita ser comunicada, mientras que la Comunicación no tiene que ser siempre informativa”. De esta manera podemos decir que la Información trata de hacer saber sobre actuaciones, proyectos, actitudes, opiniones, en definitiva, da a conocer algo de alguien que sea comprensible para otro, pero para ello necesita transmitirla y aquí aparece la Divulgación.

COMONO difusión

La divulgación, está asociada a la tarea de información.

Si esto lo trasladamos a la acción que se realiza para dar a conocer los mensajes de las organizaciones y empresas, vemos que se convierte en un compromiso moral como función integradora entre  el discurso y los hechos, además con la función de  “alimentar” los mensajes  con la respuesta que recibe, es decir, de dar forma a lo que se oye.  Si nos quedamos con la Comunicación Empresarial, ésta tiene dos funciones esenciales: generar información y divulgarla a sus diferentes públicos a través de diversos canales. Por lo tanto, vemos que dentro de la actividad de “dar a conocer algo”, la empresa debe distinguir dos conceptos esenciales: La Información y la Divulgación.

De ahí el “error” de denominar a todo lo anterior comunicación.

Entonces, cuando una empresa quiere promocionar una novedad, suele acudir a los medios de comunicación como vehículo que lleve sus noticias al público. El éxito, pues en el mercado, depende de  la divulgación, y la empresa debe ser sensible a ello.

Dicho todo lo anterior, la divulgación se convierte en una herramienta básica para la gestión empresarial. Saber qué es lo que pasa alrededor de la empresa, cuál es el ambiente externo, cómo se ve y cómo la ven. Si esto lo sabemos, se podrá enfrentar a posibles dificultades y que la misión, propuesta de valor de la empresa no se vean perjudicados. Los medios de comunicación serán los canales por los cuales  se divulgue la información.

No obstante, la comunicación no es una táctica sino una estrategia necesariamente avalada por una filosofía y un talante muy determinados, que ayudará a la compañía a descubrir información sobre sí misma. Esta actitud le llevará a la necesidad de divulgar sus informaciones. Por otro lado, la comunicación empresarial es una variable complicada de gestionar, ya que es un área cambiante dentro de las empresas.

En resumen, la Información que se quiere Comunicar será a través de la Divulgación. Aquello que publican o emiten los medios se está divulgando, ya que dichos contenidos quedan al alcance de la sociedad.

En definitiva y como añade G. Sanna (1991): “El éxito depende de cómo sepa uno acercarse al individuo explorando  su hipótesis de deseo”.

TRES PASOS PARA EVITAR LA DESCOMUNICACION EN LA WEB

3 Jun
(por Consuelo L. Llopis)

Actualmente, se está inmerso en un cambio en la comunicación de contenidos. Sin embargo, esa libertad total de que se dispone en la Web para su divulgación, se efectúa de manera muy ligera. Se utiliza la Web como herramienta de comunicación pero se convierte en herramienta para la “des-comunicación”.

Se está,  en absoluta in-comunicación más que en comunicación. Y esto es así porque  las empresas e instituciones se limitan al  2.0, sin pensar si conocen el usuario,  lo que esta haciendo, si es necesario ponerse a su altura y hablar en su lenguaje. Y lo que es más importante: se han olvidado de que son personas.

 Actualmente la Comunicación 2.0 es el medio principal para la difusión empresarial dejando al margen otras  formas. Pero, ¿se utilizan correctamente? o ¿las empresas u organizaciones se dejan arrastrar por  las masas?

Esta libertad de divulgar contenidos que aparecen habitualmente en sitios Web, sin temor alguno, oculta algo importante: por quién y para qué lo hacemos. Las empresas se han lanzado al mar de Internet como afirma Sergio Ortega Santamaría, profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad Pontificia de Salamanca, sin plantearse “por qué debían estar ahí”, el Internet no obliga a nadie a estar, sin embargo “decidieron que tenían que ser escuchados, entendidos, pero nunca pensaron por quien ni para qué. ¿Cuantas empresas, instituciones, medios, han decidido sacar a la luz su sitio Web sin pensar en la eficiencia del medio?”

Pensar que con sólo “estar” en un sitio Web y en las redes más visitadas, se esté haciendo la mejor política informativa respecto al contenido de trabajo, no es del todo efectivo. Habría que preguntarse si realmente se está llegando al público objetivo y si los contenidos publicados son susceptibles de interés informativo para quien los lee.

 Existen tres elementos que pueden ayudar a dar respuestas a estas cuestiones.

(I) En primer lugar el usuario, llamado también consumidor, cliente, audiencia, en definitiva el receptor hacia el que el iba todo lo que se hacía, escribía o decía. Hoy, que lo esencial es el usuario,  que se hace todo por y para él, resulta que se le conoce menos que antes. Gran paradoja. No se sabe cuales son sus inquietudes y sí realmente conocen nuestra empresa o institución. Y el usuario, por otro lado,  no asimila rápidamente el lenguaje digital ni los contenidos.

(II) En segundo lugar el mensaje, antes había una elaboración de mensajes específicos para el receptor al que iba dirigido, ahora, se lanzan contenidos sin mensaje, de manera continua. Por otro lado, existen sitios Web empresariales con escaso contenido, casi nulo, con la filosofía de que si quieren saber más de ellos escriban en el formulario, más que atraer al consumidor lo repele. Y lo grave es que piensan que lo están haciendo bien.

(III) Por último el medio, su elección era esencial para llevar el mensaje al receptor-usuario de manera eficiente. Actualmente, no se piensa si utilizar la Web como canal de comunicación es  eficaz  o no, para la identificación con el usuario y el mensaje. Simplemente se lanza y luego se analiza.

Por lo tanto hay que reconocer, para salvar los errores, que la comunicación 2.0 no ha conseguido todavía unir a estos tres conceptos, esenciales  usuario, mensaje y medio. Principalmente por esa ausencia de mensaje, desconocimiento del lenguaje multimedia por parte del consumidor y elección del medio adecuado para su difusión.